21/3/2014 Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

What Running Can Do for the Heart [Lo Que Correr Puede Hacer en el Corazón]

Un nuevo e ingenioso estudio de corredores de maratón y sus cónyuges—no corredores, debe tranquilizar a todo aquel que vaya a entrenar para un maratón, ya según este estudio un entrenamiento prolongado no tendría ningún daño en el corazón, una preocupación que se ha planteado en anteriores investigaciones. Al mismo tiempo, ponerse en forma como maratonista, no parece proteger el corazón en la medida que se pudiera esperar, aunque puede tener beneficios inesperados para los cónyuges.

Aquí mi resumen:

Aunque todos sabemos que el ejercicio es saludable, algunas investigaciones han comenzado a hacerse preguntas, acerca de si es posible exagerar algo bueno. Estudios han encontrado que los atletas de resistencia de largo tiempo, pueden tener un mayor riesgo a los latidos anormales del corazón, y además a la fibrosis miocárdica. Del mismo modo, experimentos con animales de laboratorio, han descubierto posibles vínculos entre una prolongada y agotadora carrera y cambios no deseados en la estructura y funcionamiento del corazón.

Pero la incidencia real de los corredores que tienen un ataque al corazón durante un maratón es extremadamente pequeña, un descubrimiento que parece sugerir que el entrenamiento de maratón no puede ser excesivamente fuerte en los corazones o habría mayores y obvias consecuencias.

Tales inconsistencias en los datos sobre el ejercicio de resistencia prolongado y la salud del corazón, ha llevado a los investigadores a preguntarse si tal vez los estudios anteriores habían sido demasiado imprecisos. Es difícil aislar los riesgos asociados con el ejercicio vigoroso de otros factores de estilo de vida, dijo la Dra. Beth Taylor, quien dirigió el nuevo estudio, el cual fue publicado el mes pasado en BMJ Open. Los corredores cuyos corazones parecían haber sido afectados por sus hábitos de ejercicio, también podrían haber fumado o haber tenido muy malos hábitos alimenticios, esto aparte de que mucho se habían ejercitado.

Así que la Dra. Taylor y sus colegas, decidieron mejor controlar estos factores estudiando a los maratonistas conjuntamente con sus cónyuges, quienes estarían, presumiblemente, compartiendo los mismos estilos de vida, si no sus esfuerzos físicos. Si la salud cardíaca era diferente entre las parejas, los científicos sintieron, que podrían concluir, razonablemente, que el entrenamiento había jugado un papel importante, ya que muchos de los factores del estilo de vida serían los mismos.

A partir de esta idea, la Dra. Taylor y sus colegas, se pusieron en contacto con una gran cantidad de corredores que habían calificado para el Maratón de Boston del 2012, a los que se le preguntó si tenían cónyuges o parejas que no fueran maratonistas, y si ambos estarían dispuestos a tener sus corazones escaneados y evaluados para determinar si había algún riesgo de enfermedad cardiovascular.

Cuarenta y dos de los corredores dijeron que si y la mitad de estos eran mujeres. Sus edades oscilaban entre 33 y 50 años, aunque la mayoría estaban a mitad y finales de los 40. Sus parejas eran de la misma edad, pero considerablemente menos activos, con un promedio de menos de dos sesiones de ejercicio moderado a la semana. Muchos no se ejercitaban formalmente en lo absoluto aunque, caminaban frecuentemente, trabajaban en el jardín, o realizaban cualquier otra actividad física moderada.

El día antes de la carrera, los corredores y sus cónyuges visitaron un laboratorio improvisado, donde se llenaron cuestionarios sobre sus ejercicios e historial de salud. Se le tomaron muestras de sangre para determinar los niveles de colesterol y triglicéridos, y medir su estatura, peso, pulso, presión arterial y otros signos vitales. Por último, cada voluntario se sometió a una exploración del corazón, no invasiva, para revelar la acumulación de placas arteriales, un indicador de la enfermedad cardíaca.

No es sorprendente que los maratonistas estaban significativamente más delgados que sus parejas, aunque unos pocos cónyuges estaban en sobrepeso. En general, los corredores, también, tenían mejor presión arterial, ritmo cardíaco, colesterol malo y otros indicadores de la salud cardíaca.

Pero, los científicos encontraron que correr no aisló a los corredores por completo de la enfermedad cardiovascular. Algunos de los corredores, especialmente los más mayores, tenían en sus arterias grandes depósitos de placas, lo que era una señal preocupante. Estos tendieron a tener los mayores recuentos en una evaluación numérica de riesgo de ataque de corazón, llamada la puntuación de riesgo de Framingham, la cual toma en cuenta factores médicos y de estilo de vida que, junto con la genética, pueden contribuir al desarrollo de placas ateroscleróticas.

En esencia, los escáneres mostraron que el entrenamiento de maratón no anuló los efectos de la edad, los malos hábitos de salud de muchos años, o antecedentes familiares de problemas cardíacos, dijo la Dra. Taylor.

Por otro lado, los científicos no encontraron ninguna relación entre el número de horas que los corredores entrenaban o que tan rápido corrían y los niveles de placas en sus arterias, indicando que el entrenamiento no había dañado directamente ninguno de los corazones de estos corredores.

Por encima de todo, el Dr. Taylor dijo, los datos del estudio sugieren que si estás entrenando para un maratón o de lo contrario haciendo ejercicio de resistencia frecuente y por un prolongado período de tiempo, probablemente no estás haciéndole daño a tu corazón, y es probable que lo estés fortaleciendo. Pero deberías estar consciente de tus hábitos de salud en el pasado y de tu historia familiar y monitorear posibles síntomas, como por ejemplo, la falta de aire, que podría ser una señal de importantes problemas cardiacos.

Quizás lo más sorprendente del estudio, dijo la Dra. Taylor, es que los beneficios para el corazón del entrenamiento para correr un maratón, pueden ser transferibles. Los cónyuges de los corredores eran muy saludables, también, puntualizó. Y más que mucha gente, ellos caminaron y se movieron con frecuencia, y tuvieron en general perfiles de riesgo cardíaco muy saludables. 

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Pili Cuadrado
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