31/1/2014 Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Subido por on Ene 31, 2014 in BLOG, Selección de Pili | 0 comments

Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

Exercise to Age Well, Whatever Your Age [Ejercítate para Envejecer Bien, Cualquiera que Sea Tu Edad]

Aquí mi resumen:

Ofreciendo una esperanza y aliento a los muchos adultos que se han negado a ejercitarse durante las últimas décadas, un nuevo estudio sugiere que volverse físicamente activo en la mediana edad, incluso si has llevado una vida sedentaria durante años, reduce sustancialmente la probabilidad de enfermarte seriamente o estar físicamente discapacitado durante la edad de tu retiro.

El nuevo estudio se suma a una creciente investigación que, examina el envejecimiento exitoso, un tema de gran interés científico. Cuando el término es usado en investigaciones, el envejecimiento exitoso significa algo más que simplemente permanecer vivos, aunque este, obviamente, es el requisito básico. El envejecimiento exitoso implica que se tenga una debilidad mínima más allá de la edad de 65 años, con poco o ningún diagnóstico de una enfermedad crónica seria, depresión, deterioro cognitivo, o enfermedades físicas que impedirían que alguien viva de manera independiente.

Estudios epidemiológicos previos, han encontrado que varios factores, no sorprendentes, contribuyen a un envejecimiento exitoso. No fumar es uno y el consumo moderado de alcohol otro.

Pero estar físicamente activo durante la adultez es particularmente importante. En un estudio a gran escala publicado el otoño pasado, se evaluaron a más de 12,000 hombres australianos entre 65 y 83 años, aquellos que hicieron alrededor de 30 minutos de ejercicio 5 veces por semana, estaban mucho mas saludables y tenían menos probabilidades de haber fallecido 11 años después del comienzo del estudio que aquellos que se mantuvieron sedentarios, aún cuando las investigaciones ajustaron los hábitos de fumar, educación, índice de masa corporal y otras variables.

Aunque los hábitos del ejercicio necesitan haber sido establecidos y mantenidos durante la edad adulta, sin embargo, cómo esto afecta el envejecimiento, ha sido menos claro. Si alguien no ha mantenido sus resoluciones de ejercicio durante la edad adulta joven y temprana mediana edad, en otras palabras, ¿es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio y aun así tener un impacto significativo en la salud y la longevidad más adelante en la vida?

Para contestar a esta pregunta, los investigadores con el Grupo de Investigación de Actividad Física en el Colegio Universitario de Londres y otras instituciones, se volcaron, recientemente, en las informaciones contenidas en el actual Estudio Longitudinal Inglés de Envejecimiento, que ha seguido los hábitos de salud de decenas de miles de ciudadanos británicos durante décadas, chequeando a los participantes, y preguntándoles como comen, hacen ejercicio, sienten y en general viven actualmente.

Para el estudio, que aparece en la edición de febrero del British Journal of Sports Medicine, los científicos aislaron las respuestas de 3,454 hombres y mujeres británicos sanos, libre de enfermedades entre las edades de 55 y 73, quienes antes se habían unido al estudio original de envejecimiento, habiendo proveído detalles claros acerca de sus hábitos de ejercicio como de su salud, y quienes después habían repetido esa información 8 años más tarde.

Los investigadores dividieron a los encuestados elegidos entre aquellos que eran físicamente activos o no al inicio del estudio, utilizando la definición, extremadamente generosa, de una hora de ejercicio moderado o vigoroso por semana, para calificar a alguien como activo. El ejercicio formal no fue requerido. Una hora por semana de jardinería, lavar el carro, caminar a un ritmo moderado, o bailar también contó, dijo Mark Hamer, uno de los investigadores quien dirigió el estudio.

Los científicos, entonces, volvieron a clasificar a los encuestados después de los ocho años de seguimiento, marcándolos como, los que se mantuvieron activos, los que se volvieron activos, los que permanecieron inactivos, o los que se volvieron inactivos, según se movieron a través de la mediana edad. Ellos también cuantificaron la salud de cada encuestado a través de esos años, basados en diabetes diagnosticada, enfermedades cardíacas, demencia y otras enfermedades graves. Y los científicos contactaron directamente a sus encuestados, pidiéndoles completar pruebas objetivas de memoria y pensamiento, y a unos pocos usar un monitor de actividad durante una semana, para determinar si los niveles de auto-reporte de la actividad física igualaban los actuales niveles de actividad física.

En los ocho años entre el inicio y el final del estudio, los datos mostraron que aquellos encuestados que habían sido y seguían siendo físicamente activos envejecieron con mayor éxito, con la más baja incidencia de mayores enfermedades crónicas, pérdida de memoria e incapacidad física. Pero esas personas que se activaron en la mediana edad después de haber sido sedentarias previamente, acerca de un 9 por ciento del total, envejecieron casi con igual éxito. Esos que empezaron a ejercitarse tarde en la vida tuvieron una reducción de acerca 7 veces el riesgo de enfermarse o enfermarse después de 8 años, comparado con esos que se convirtieron o mantuvieron sedentarios, aún cuando los investigadores tomaron en cuenta el tabaquismo y otros factores.

Estos resultados reafirman, ambos, la ciencia y el sentido común. Un notable estudio del 2009 de más de 2000 hombres de mediana edad, por ejemplo, encontró que los que comenzaron a hacer ejercicio después de los 50 años, eran mucho menos propensos a fallecer durante los próximos 35 años que los que fueron y permanecieron sedentarios. “La reducción de la mortalidad asociada con el aumento de la actividad física fue similar a la asociada a dejar de fumar”, concluyeron los investigadores.

Pero en este estudio, los voluntarios no solo vivieron más tiempo; vivieron mejor que esos que no estuvieron activos, haciendo así el mensaje indiscutible para los que estamos en la  mitad de la vida. “Incluye la actividad en tu vida diaria,” dijo el Dr. Hamer. O, en términos concretos, si no lo haces ya, baila, lava tu carro, y si tus talentos te lo permiten, combina las dos cosas.

 

 

 

 

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