Cómo esperar con ansias el momento de ejercitarte

Subido por on Mar 9, 2017 in BLOG, Ejercicio, Fitness, Hábitos | 0 comments

 

Generalmente cuando empezamos a ejercitarnos lo hacemos con mucha motivación. Los primeros días son una novedad y así seguimos. Hasta que instalamos el hábito.

Sin embargo, muchas veces nos dejamos llevar por la repetitividad y caemos en un nivel de inconsciencia que no nos permite darnos cuenta de lo que hacemos. Ni disfrutamos el momento. Realmente no distinguimos si nos sentimos mejor y si hay incluso un cambio físico.

Tengo clientas en el programa de las 8 semanas que cuando lo terminan, ni siquiera pueden darse cuenta del cambio físico que han experimentado o de cómo se sienten ahora.

Si eso te pasa a ti, aquí te menciono algunas cosas que harán que cambies tu perspectiva, para que puedas esperar con ansias el momento de ejercitarte y, puedas convertir tu hábito en un ritual consciente, disfrutarlo totalmente y darte cuenta de tu progreso.

 

Encuentra lo que realmente disfrutas

 

Si ya has encontrado la actividad física que te permite ser consistente, lo que sigue es encontrar las demás cosas alrededor de esta de las cuales disfrutas y que, pueden mantenerte motivada.

Hace unos días, un cliente me comentó que, lo que realmente la había hecho ser consistente y disfrutar su entrenamiento era el grupo con el que se ejercitaba.

Otra cosa pudiera ser, el momentito que compartes con las demás antes de que empiece el entrenamiento, las conversaciones, el cafecito, la música o el solo hecho de llegar a un sitio que te proporciona un espacio cálido y seguro durante ese momento dedicado a tu actividad física.

 

Escribe tu intención o tus metas de la semana el domingo en la noche

 

Cada domingo escribe en tu agenda qué quieres conseguir en la semana en términos de fitness. Si quieres tener tres poderosos entrenamientos y dos días de descanso, por ejemplo.

O si quieres trabajar mejor un movimiento o, hacer 15 burpees en vez de 5 o 10.

Cada vez que asumimos un reto se liberan hormonas que nos ayudan a sentirnos motivados e inspirados.

 

Detente, reflexiona y saborea tu entrenamiento

 

El final de un ritual es tan importante como el principio. Así que, después de tu entrenamiento, agradece que lo hiciste, que estuviste presente y examina como te sientes.

Si estas más energizada, más contenta o, si tienes más claridad mental.

Haz una pausa y nota todos los sentimientos positivos que experimentas justo después de que te hayas ejercitado. Y cuando conectes esos sentimientos, estos te servirán de recordatorio y te ayudarán a ir una y muchas veces más a tu sesión de ejercicio.

 

Más…

 

No te desesperes. Refinar un ritual y descubrir lo que trabaja para ti toma tiempo, eso está bien.

Lo más importante es, además, cultivar la consciencia y el conocimiento de cómo te estás sintiendo y, recordar la sensación de bienestar.

Cuando todo esto empiece a suceder notarás que nunca faltas y a reconocerás que la magia o “la suerte” están dentro de ti.

 

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