Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Subido por on Jul 4, 2014 in Alzheimer, BLOG, Ejercicio, Salud, Selección de Pili | 0 comments

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Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

Can Exercise Reduce Alzheimer’s Risk? [¿Puede el Ejercicio Reducir el Riesgo de Alzheimer?

De acuerdo a un nuevo e inspirador estudio, el ejercicio puede ayudar a mantener el cerebro fuerte, en personas que tienen un alto riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Los hallazgos sugieren que, aún una moderada cantidad de actividad física puede ayudar a reducir la progresión de una de las enfermedades más temidas en la vejez.

Aquí mi resumen:

Para el nuevo estudio, que fue publicado en Mayo en Frontiers in Aging Neuroscience, los investigadores en la Clínica Cleveland en Ohio, reclutaron casi 100 voluntarios, hombres y mujeres, con edades entre los 65 y 89 años, muchos de los cuales tenían un historial familiar de Alzheimer.

Esta enfermedad, caracterizada por la gradual y luego rápida pérdida de la memoria y función cognitiva, puede alcanzar a cualquiera. Pero los científicos han descubierto, en los recientes años, que las personas que han albergado una variante específica de un gen, conocido como apolipoproteína E (APOE)–gen e4–tienen un riesgo sustancialmente alto de desarrollar esta enfermedad.

Las pruebas genéticas entre estos voluntarios, determinaron que alrededor de la mitad del grupo tenía el gen e4, aunque al principio del estudio, ninguno mostró señales de pérdida de memoria mas allá de lo que sería normal para su edad.

Los científicos examinaron más de cerca los cerebros de estos voluntarios.

Por algún tiempo, los investigadores han sospechado que esta enfermedad comienza alterando la estructura y función del cerebro años—incluso décadas–antes de que aparezca el primer síntoma. En particular, se ha pensado que esta enfermedad acelera silenciosamente la atrofia del hipocampo, la parte crítica del cerebro para procesar la memoria. Los cerebros de las personas con Alzheimer muestran que sus hipocampos están mucho más reducidos que esas personas de la misma edad sin esta enfermedad.

Ha habido menos estudios, sin embargo, de posible reducción en los cerebros en gente cognitivamente normal con riesgo de Alzheimer. Una razón es que, hasta hace poco, pocas intervenciones, incluyendo drogas, habían mostrado mucha promesa en desacelerar o prevenir la progresión de la enfermedad, así que los investigadores—y pacientes—han estado reacios para identificar marcadores de su potencial ataque.

Pero después, algunos estudios comenzaron por sugerir que el ejercicio podría afectar la progresión de la enfermedad. Un estudio del cerebro en el 2011, por ejemplo, conducido por algunos de los mismos investigadores de la clínica Cleveland, encontró que gente mayor con el gen e4 que se ejercitaba regularmente, tenia significativamente más actividad cerebral durante las pruebas cognitivas que la gente con el gen e4 que no se ejercitaba, sugiriendo que los cerebros de los que se ejercitaban estaban funcionando mejor.

Pero ese estudio se enfocó en la función del cerebro y no en la estructura. ¿Podría el ejercicio también estar afectando la forma física del cerebro particularmente en personas con el gen e4? Se preguntaron los investigadores.

Para enterarse, ellos preguntaron a los voluntarios en su nuevo experimento que tan frecuente e intensamente se ejercitaban. Alrededor de la mitad, no se movía nada. Pero la otra mitad caminaba, trotaba o de otra manera se ejercitaba moderadamente unas pocas veces a la semana.

Al final, los científicos dividieron los voluntarios en 4 grupos, basados en su estatus del gen e4 y hábitos de ejercicios. Un grupo incluyó esa gente con el gen e4 que no se ejercitaba, otro incluía esos con el gen e4 que si se ejercitaban, y los otros dos grupos estaban compuestos por aquellos sin el gen, y que se ejercitaban o no, regularmente.

Los científicos, después, escanearon los cerebros de los voluntarios, con particular énfasis en su hipocampo. 18 meses después, ellos repitieron las pruebas.  

En ese breve intervalo, los miembros del grupo con el gen e4 que no se ejercitaban, tenían una atrofia significativa de su hipocampo. Este se había encogido alrededor de un 3 por ciento, en promedio.

Esos voluntarios quienes tenían el gen e4, pero que se ejercitaban regularmente, sin embargo, no mostraron casi ninguna reducción de sus hipocampos. Igualmente, ambos grupos quienes no tenían el gen e4 mostraron un pequeño cambio en sus hipocampos.

En efecto, los cerebros de los voluntarios con un mayor riesgo de Alzheimer físicamente activos, lucieron igual que los de las personas con menor riesgo, dijo Stephen M. Rao, un profesor asociado al Schey Center for Cognitive Neuroimaging en la Clínica Cleveland, quien supervisó el estudio. El ejercicio parece haberlos protegido.

Mientras, los cerebros de la gente sedentaria con alto riesgo parecieron ser resbaladizos, estructuralmente, hacia la disfunción.

“Esto ocurrió en un periodo corto de tiempo, dijo el Dr. Rao, quien describió las diferencias en la estructura del cerebro como “muy significativas”.

Cómo el ejercicio estuvo protegiendo el hipocampo de las personas, no está claro, dijo, aunque el gen e4 es conocido por alterar el metabolismo graso dentro del cerebro, igual que lo hace el ejercicio, lo cual pudo haber contrarrestando algunos de los efectos indeseables del gen e4.

Se necesita más investigación para un mejor entendimiento de la interrelación del ejercicio y el riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Pero aun así, dijo el Dr. Rao, “hay una bueno razón para decirle a la gente que se ejercite para proteger su memoria”. Muchos de  nosotros no tenemos el gen e4, pero cada uno tiene algún chance de desarrollar esta enfermedad.

Con lo cual si el ejercicio reduce el riesgo en alguna forma, dijo el Dr. Rao, entonces ¿por qué no lo hacemos?

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