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Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Subido por on Jul 11, 2014 in BLOG, Ejercicio, Estilo de Vida, Seleccion de la Semana | 0 comments

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Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

Nuestros Jóvenes y la Inactividad

Interesante artículo publicado esto semana en la sección Well del New York Times, donde se habla del problema que están enfrentado los estadounidenses–y a mi entender, el resto del mundo–ante la poco actividad física a que los jóvenes están expuestos, no importa la situación económica que tengan los padres. En este sentido un nuevo estudio ha levantado inquietantes preguntas acerca del futuro de la salud y la longevidad de los niños actuales y sugiere que los padres y otras figuras de autoridad, encuentren una mejor vía para hacer que los jóvenes se muevan.

Estudios en décadas pasadas ya mostraron una evidencia de que los niños estadounidenses eran cada vez más sedentarios. Menos de un tercio de los jóvenes entre las edades de 12 a 18 años alcanzan los niveles recomendados, para su edad, de actividad física, lo que significaría una hora de ejercicio diario.

Sin embargo, estudios epidemiológicos han dicho, que la actividad física entre los jóvenes aumenta antes de los 10, y quizás tan temprano como a los dos años y empieza a declinar después de eso. Algunos reportes han dicho, que los niños generalmente pasan entre 8 a 10 horas diarias en frente de la televisión o la computadora, y esto aumenta en verano, cuando están de vacaciones y las tareas no interfieren.

Pero esas estadísticas y estudios epidemiológicos pasados, aunque preocupantes, no proveen una evidencia física directa acerca de que tan en forma aeróbicamente, los jóvenes pudieran estar o no. Así, para un nuevo estudio, que fue publicado en mayo como una breve estadística, los investigadores se volcaron en examinar los hábitos de salud de los norteamericanos.

Se escogieron 450 voluntarios entre niños y niñas en edades de 12 a 15 años, representando una variedad de grupos étnicos y circunstancias socioeconómicas.

Los investigadores los pusieron a trotar en una caminadora para determinar su condición cardio-respiratoria. Pruebas similares fueron completadas con grupos más pequeños de jóvenes en años pasados.

Después, los investigadores compararon el nivel de fitness de sus voluntarios con el que debería ser, basado en el punto de referencia de una edad especifica, desarrollado recientemente por otras instituciones que los investigadores llamaron “la zona saludable de acondicionamiento físico”.

Muy pocos jóvenes calificaron estar en esa zona. En todos los aspectos, solo el 42 por ciento estaba tan en forma como debieron estarlo, de acuerdo a su edad, y ese porcentaje cayó precipitadamente entre las niñas. Menos del 34 por ciento de las participantes femeninas tuvieron niveles de acondicionamiento físico que las situara entre la zona saludable de fitness, mostraron las pruebas, comparados con acerca de un 50 por ciento de los niños.

El ingreso desde el punto de vista étnico y familiar no jugó un rol discernible en el nivel de fitness de los voluntarios, de acuerdo a la información. Esos de familia acaudalada estaban tan fuera de forma como los de familias por debajo de la línea de pobreza.

Los hallazgos fueron más sombríos cuando los investigadores compararon el acondicionamiento físico del grupo en el 2012 con esos voluntarios de edades similares del 1999 al 2004. El promedio de acondicionamiento físico de los niños y niñas había declinado alrededor de un 10 por ciento desde el 2004. Nótese que es en estas edades donde la actividad física debería darse naturalmente.

Hay fuertes indicios de que la capacidad cardio-respiratoria es uno de los mejores indicadores de la salud durante toda la vida y de una mayor longevidad, dijo la Dra. Janet Fulton.  “Así que los niños que están menos en forma cuando jóvenes, tienden a ser menos saludables cuando son adultos”.  

Esto no es nuevo, pero vale la pena repetirlo, dijo Gordon Blackburn, director de Rehabilitación Cardiaca en la Clínica de Cleveland, quien no participó en el estudio, pero dijo que es testigo de sus implicaciones todos los días. “Hace treinta años, no hubiéramos esperado ver niños de 12 años de edad con síntomas de enfermedad cardiaca, dijo. Ahora hemos tenido que iniciar una consulta de cardiología pediátrica preventiva. 

La solución para que los niveles de acondicionamiento físico  y la salud del corazón no sigan cayendo en los jóvenes, es teóricamente simple: conseguir que los niños se muevan.

Sin embargo, en la práctica esta recomendación requiere probablemente de la participación activa de los padres u otras figuras de autoridad, ya que la inactividad es un problema de familia, dijo el Dr. Blackburn. Si los padres no son activos, los niños no lo serán.

 

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3 Cosas que debes saber antes de empezar una dieta relámpago

Subido por on Jun 30, 2014 in BLOG, Dietas | 0 comments

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Las dietas relámpago tienen efectos muy dañinos a la salud.

 

Si quieres perder peso, debes de pensar bien que plan de adelgazamiento elegirás. Pues cortar las calorías drásticamente, con una dieta relámpago–o de moda–para bajar de peso tiene efectos–muy dañinos–a largo plazo en tu salud.

En un estudio reciente, las personas que en una dieta extremadamente baja en calorías–500 calorías al día–durante 5 semanas, perdieron una cantidad de peso similar a esos en otra dieta de 1,250 calorías por día–por 12 semanas—19 a 18 libras, respectivamente. Pero el grupo que más hambre pasó, fue el que perdió más masa muscular, y hasta un mes después de haber dejado la dieta, estas personas tuvieron una significativa pérdida de músculo en comparación con las del otro grupo.

Esto es una muestra de por qué no debes  tenerle miedo a las calorias que ingieras. Según los especialistas, cualquier restricción de calorías para bajar de peso debe ser adaptado en base a cuanto pesas. En este sentido, si pesas más de 200 libras y deseas bajar, debes aspirar a no menos de 1,800 calorías por día.

No podemos olvidar que un excesivo corte en las calorías diarias, como es común en una dieta relámpago, obliga a tu cuerpo a quemar músculo para tomar la energía que no puede tomar de la grasa, con lo cual, si tienes menos masa muscular tu metabolismo se pondrá lento.

Para la pérdida de peso a largo plazo, las dietas relámpago no funcionan, y no solo porque reducen tu masa muscular, aquí hay tres razones más:

Las libras que se pierden son mayormente agua

Es verdad que pierdes muchísimo peso con una dieta extrema que no te permita comer carbohidratos. Por cada gramo de carbohidrato que consumes, tu cuerpo retiene 4 gramos de agua. Si dejaras de comer pasta, arroz y otros granos por tres días, perderás mucha agua de tu cuerpo y te verás mucho más delgado.

Sin embargo, el problema está en que no es grasa lo que estás perdiendo, y esa pérdida de peso es temporal y hasta que vuelvas a comer normalmente y bebas agua otra vez.

Estas dietas le hacen daño a tu cuerpo

Perder peso rápidamente y después ganarlo—dieta yo-yo—le pasa factura a tu sistema cardiovascular. Estudios en animales durante el 2013 han sugerido que la dieta yo-yo altera la grasa en los tejidos y baja la tolerancia a la glucosa, lo que podría incrementar un riesgo de diabetes y enfermedades del corazón, entre otras.  

Estas dietas no son sostenibles

Las dietas extremas definitivamente no tienen nada que ver con lo que es moderación. Estas tienen reglas a seguir que cortan grandes grupos alimenticios, haciendo imposible que tengas una vida social, al menos que quieras ser esa persona que ordene una ensalada, y sin aderezo, mientras los demás ordenan pizza.

Más, y no menos importante  

Muchas de las personas que llevan dietas, solo se preocupan por el número de libras que marca la balanza, en vez de preocuparse por lo que está pasando dentro de su cuerpo.

Si quieres perder peso y mantenerte, no consideres las dietas extremas. Lo mejor que puedes hacer es observar las porciones de los alimentos. Después, piensa en las pequeñas cosas que puedes hacer para cortar calorías de tus días, usa leche descremada en vez de crema en tu café, elige un corte de carne con menos grasa, o sírvete una porción extra de vegetales en vez de arroz, y si te fascina el arroz, como a mí, haz que te lo midan.  

Bonus:

Ejemplo plan nutricional de 1,200 calorías diarias, cortesía de la Dra. Mayra Suro de Saint-Hilaire 

Desayuno:

1 lonja de pan integral + 1 lonja de queso mozzarella + 6 onzas leche descremada con café sin límite, endulzado con azúcar dieta.

Merienda: una fruta pequeña o un pedazo de media pulgada de lechosa o melón.

Comida:

6 oz de arroz blanco cocido con agua y sal + 6 oz habichuelas preparadas con sazones naturales sin caldito y sin aceite + 1/2 pechuga de pollo a la plancha + 16 onzas de ensalada de lechuga, repollo y tomate, con un aderezo de vinagre balsámico, una cucharadita de aceite de oliva y sal.

El arroz y habichuelas deben ser medidos en una taza medidora, como si fueran onzas liquidas.

Cena:

1 pan pita + tomate y lechuga + ½ lata de tuna en agua aderezada con limón y pico de gallo, mayonesa light y mostaza.

Merienda: Una porción de gelatina de dieta.

Nota: Los planes de adelgazamiento de la Dra. Suro de Saint-Hilaire son totalmente personalizados dependiendo de tu estilo de vida.  

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Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Subido por on Jun 27, 2014 in BLOG, Entrenamiento Intenso, Selección de Pili | 0 comments

Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

For Fitness, Push Yourself [Para un Óptimo Nivel de Fitness, Sal de tu Zona de Confort]

Para darnos cuenta de los mayores beneficios del ejercicio, probablemente necesitemos salir de nuestra zona de confort y entrenar intensamente.

Aquí mi resumen:

De acuerdo a un nuevo estudio, el ejercicio intenso cambia el cuerpo y los músculos a nivel molecular en maneras que una leve actividad física no lo hace. Aunque el estudio fue conducido en ratones, los hallazgos agregan mucho a una creciente evidencia científica que concluye que, para obtener los mayores beneficios del ejercicio, probablemente tenemos que entrenar intensamente.

Desde hace un tiempo, los científicos y expertos del ejercicio han debatido los méritos de la intensidad en este. Todos están de acuerdo, claro está, cualquier ejercicio es más saludable que ninguno. Pero más allá de eso, ¿Es el ejercicio extenuante de alguna manera mejor, desde un punto de vista fisiológico, que el ejercicio moderado?

Han habido pistas de que puede ser, estudios epidemiológicos en caminantes, por ejemplo, han encontrado que esos que suelen caminar a paso rápido tienden a vivir más que esos que se mueven a un paso más lento, aunque su gasto de energía total sea el mismo.

Pero cómo el ejercicio intenso pudiera afectar el cuerpo de manera única, especialmente a nivel celular, no había estado claro. Es aquí donde los científicos en el Scripps Reasearch Institute en Florida, comenzaron a investigar.

Ya estos científicos, habían estudiado la bioquímica de las reacciones del sistema nervioso simpático en ratones. El sistema nervioso simpático es esa porción del sistema nervioso autónomo o involuntario que enciende la respuesta a la pelea o al vuelo en los animales, y en las personas cuando se enfrentan con el estrés o el peligro. En esta situación, el sistema nervioso simpático pide la liberación de catecolaminas, bioquímicos como la adrenalina y neropinefrina, que establece la aceleración del corazón, aumentan el estado de alerta y acondicionan los músculos para escapar o para la batalla.

En esta investigación los científicos se habían enfocado en catecolaminas y su relación con una proteína encontrada tanto en ratones como en personas, y que es genéticamente activada durante el estrés, llamada CRTC2. Esta proteína, afecta el uso del azúcar en la sangre del cuerpo y los ácidos grasos durante los momentos de estrés, y parece tener un impacto en problemas de salud como por ejemplo la resistencia a la insulina.

Los investigadores comenzaron a preguntarse acerca del papel de la proteína CRTC2durante el ejercicio.

Por mucho tiempo, los científicos han sabido que el sistema nervioso simpático juega una parte en el ejercicio, particularmente si la actividad es intensa. El ejercicio extenuante, pensaron, actúa como una clase de estrés, provocando una respuesta a la lucha o al vuelo y la liberación de catecolaminas, dispara el sistema cardiovascular en un alto nivel. Y mientras estas catecolaminas son importantes para ayudar a la pelea o a escapar, en general, se pensó, que éstas no jugaron un papel importante en la respuesta a largo plazo del organismo al ejercicio, incluidos los cambios en los músculos y la resistencia. El ejercicio intenso, en este caso, no tendría un especial o único efecto en el cuerpo mas allá que esos que se alcanzan ejercitándose moderadamente.

Pero los investigadores en Scripps no estaban convencidos de que las catecolaminas tuvieran tan pequeño propósito en la respuesta de todo el cuerpo al ejercicio. Así que, para un estudio publicado el mes pasado en The EMBO Journal, los investigadores y otros colaboradores decidieron dar un vistazo más profundo en los cuerpo de los ratones que se ejercitaban, en particular, qué estaba pasando con sus proteínas CRTC2.

Para esto, ellos primero criaron ratones que estaban genéticamente  programados para producir mucho más CRTC2 que otros. Cuando estos empezaron un programa frecuente de ejercicio intenso, su resistencia se elevó a un 103 por ciento a las dos semanas, comparado a un incremento de solo un 8.5 por ciento en ratones normales siguiendo la misma rutina. Los animales genéticamente alterados, también desarrollaron músculos mas concisos y grandes que los otros animales, y sus cuerpo llegaron a ser más eficientes liberando grasa de sus músculos y usándola como combustible.

Estas diferencias fueron el resultado de una secuencia de eventos producidos por las catecolaminas. Cuando la proteína CRTC2 recibió y leyó ciertas señales de las catecolaminas, éstas enviarían un mensaje químico a los genes en las células de los músculos que darían paso a procesos que resultaban en músculos mas grandes y fuertes.

En resumen, las catecolaminas, después de todo, tuvieron que ver con la mejoría en el nivel de fitness.

Esto significa, dijo el Dr. Conkright, autor del estudio, que hay una cierta verdad en la idea de “no pain, no gain”. Las catecolaminas son liberadas solamente durante el ejercicio que el cuerpo percibe como estresante, dijo, así que sin cierto esfuerzo físico, no hay catecolaminas, ni mensajes de éstas a las proteínas CRTC2, ni señales de la proteína CTRC2 a los músculos.

El estudio también subraya la importancia de reevaluar periódicamente la intensidad de tus entrenamientos, si deseas mejorar continuamente tu estado físico. Una vez que la rutina es familiar, el sistema nervioso simpático crece indiferente, reteniendo la adrenalina, y no alertando a las proteínas CRTC2, ocurriendo así pocas adaptaciones adicionales.

La buena noticia es que la intensidad es un concepto totalmente relativo, dijo el Dr. Conkright. Si estás fuera de forma, un entrenamiento de alta intensidad pudiera ser una caminata rápida e intensa alrededor de la cuadra. Para un maratonista, implicaría sudar más.

El punto es salir de la zona de confort de tu cuerpo, porque sí que hay consecuencias únicas cuando lo haces.

 

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Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Subido por on Jun 20, 2014 in BLOG, Selección de Pili | 0 comments

Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

Exercise and the Good Bugs in Our Gut [El Ejercicio y los Organismos en Nuestros Intestinos]

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Un nuevo estudio sugiere que el ejercicio frecuente puede influenciar nuestro peso y salud en general por la alteración de las diversas clases de organismos que viven dentro de nosotros.

Aquí mi resumen:

Mantenerse físicamente activo puede estimular a los gérmenes beneficiosos de nuestros intestinos a desarrollarse, mientras que la inactividad podría hacer lo inverso, de acuerdo a un nuevo e innovador estudio. Los descubrimientos sugieren que, en adición a sus otros  beneficios para la salud, el ejercicio frecuente puede influir en nuestro peso y salud en general mediante la alteración de los tipos de organismos que viven dentro de nosotros.

En los últimos años, ha habido un gran interés en el papel que los microbios del intestino desempeñan en la salud de todo el cuerpo. Una multitud de estudios ha mostrado que personas con poblaciones grandes y diversas de gérmenes en su tubo digestivo, son menos propensas a la obesidad, problemas inmunológicos y otros trastornos de la salud que la gente con menos diversidad microbiana, y que ciertos gérmenes en particular, pueden contribuir a mejorar la salud metabólica e inmunológica.

Sin embargo, una pequeña parte de la ciencia, había examinado la interacción entre la actividad física y bacterias intestinales en las personas. Así, para un estudio publicado este mes en Gut, los investigadores en el University College Cork, parte de la Universidad Nacional de Irlanda, y otras instituciones, se dispusieron a aprender más examinando a un grupo de gente que se ejercita mucho: el equipo nacional de rugby de Irlanda.

“Elegimos atletas profesionales como un grupo de estudio, porque queríamos estar seguros de no perder ningún efecto del ejercicio y necesitábamos un grupo que se estuviera desempeñando cuidadosamente en los extremos del esfuerzo humano, dijo el Dr. Fergus Shanahan, autor del estudio, profesor de gastroenterología y director del Alimentary Pharmabiotic Center en University College Cork.

Cuarenta de los jugadores estuvieron de acuerdo en participar. En el momento del estudio, el equipo nacional de hombres estaba en los entrenamientos pretemporada y los jugadores estaban ejercitándose arduamente por varias horas todos los días.

Por el bien de la comparación, los investigadores también reclutaron dos grupos externos de hombres adultos saludables, ninguno de ellos atletas. Un grupo estaba formado por hombres con índice de masa corporal normal. La mayoría de los hombres en este grupo se ejercitaba ocasionalmente pero de manera leve.

Los hombres en el grupo final eran generalmente sedentarios y tenían una masa corporal que los calificaba como en sobrepeso u obesos. Este grupo fue incluido, dijo el Dr. Shanahan, porque los jugadores de rugby, aunque sumamente en forma, eran físicamente enormes, con masa corporal bien por encima de lo normal. Los investigadores querían comparar los microbios de sus intestinos con aquellos que tenían un peso similar, pero no su musculatura.

Los científicos tomaron muestras de todos los voluntarios. Los voluntarios completaron extensos cuestionarios sobre sus rutinas de ejercicio y dieta, y hablaron con un nutricionista acerca de su típica ingesta diaria de alimentos.

A continuación los científicos analizaron la sangre de los hombres para los marcadores de daño muscular e inflamación, lo que indicaría cuanto tenía o no tenía que haberse movido y ejercitado cada voluntario recientemente. Los científicos también usaron sofisticadas técnicas de secuencia genética para identificar y enumerar los microbios particulares, viviendo en cada uno de los intestinos.  

El resultado fue que, el mundo interno de los atletas era muy diferente al de los hombres en cualquiera de los grupos de control. Los jugadores de rugby tenían considerablemente más diversidad en la composición de su micro flora intestinal, lo que significa que sus tractos intestinales contenían una mayor variedad de gérmenes que aquellos en los grupos con el mayor índice de masa corporal.

Los intestinos de los jugadores de rugby también albergaron un mayor número de una particular bacteria, llamada Akkermansiaceae, la cual ha sido relacionada en estudios pasados con un descenso del riesgo de  obesidad y la inflamación sistémica.

Curiosamente, la sangre de los jugadores de rugby mostró bajos niveles de marcadores de inflamación, a pesar de que estos estaban haciendo ejercicio intensamente. Sus músculos estaban siendo golpeados, pero en términos fisiológicos, recuperándose bien.

Los hombres en los dos grupos de control, por otra parte, especialmente aquellos con los más altos índices de masa corporal y que rara vez se ejercitaban, tenían un relativamente bajo número de Akkermansiaceae en sus intestinos y elevados marcadores de inflamación en su sangre.

Estos descubrimientos, llaman la atención sobre la posibilidad de que el ejercicio puede tener un efecto beneficioso en la micro flora en maneras que mejoran la salud corporal, dijo el Dr. Shanahan.

Sin embargo, los resultados son todavía preliminares, dijo. Este estudio fue pequeño y debido a su metodología, los investigadores no pueden determinar como el ejercicio altera los gérmenes en el intestino o como distinguir los efectos del ejercicio intenso de esos de la dieta. Los jugadores de rugby consumieron mucho más calorías de las que consumieron los otros hombres, con un mucho mayor porcentaje de su dieta consistiendo en proteínas. Estas diferencias nutricionales pueden afectar cuales microbios se desarrollan en el intestino. También los atletas estaban entrenando a niveles que pocos de nosotros sería capaz o estaría dispuesto a hacer.

El Dr. Shanahan y sus colegas han comenzado un estudio de seguimiento examinando si y de qué manera el ejercicio cambia el ambiente intestinal, tanto en hombres como en mujeres. Los resultados deben estar disponibles a finales de este año.

Pero aún antes de estos hallazgos, dijo, parece que cualquier cantidad de ejercicio debería hacer a tus intestinos más receptivos a las bacterias que quieras que residan allí.

 

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6/6/2014 Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Subido por on Jun 6, 2014 in BLOG, Selección de Pili | 0 comments

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Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

Losing Weight May Requiere Some Serious Fun [Perder Peso Puede Requerir de Seria Diversión]

Aquí  mi resumen:

Si tu objetivo es perder peso intensificando tus rutinas de ejercicio, seria sabio pensar en tus entrenamientos no como un ejercicio, si no como un momento de diversión. Un inusual nuevo estudio sugiere que las actitudes de la gente hacia la actividad física, puede influir en lo que comen después y, en última instancia, si estos pierden peso.

Por algún tiempo, los científicos han estado desconcertados—y los que se ejercitan frustrados—por la ineficacia en general del ejercicio como una estrategia para perder peso. Según múltiples estudios y anécdotas, la mayoría de las personas que comienzan a hacer ejercicio no pierden tanto peso como se espera, dado su mayor gasto energético. Algunas personas agregan libras a pesar de quemar cientos de calorías durante los entrenamientos.

Estudios anteriores de este fenómeno, han encontrado que el ejercicio puede aumentar la producción de las hormonas del apetito, por lo que algunas personas sienten un voraz apetito incluso después de sesiones ligeras de entrenamiento y tienden a consumir más calorías de las que gastaron. Pero esta afirmación, aunque intrigante, no explica por completo la amplia variabilidad en los hábitos de comida de la gente después de ejercitarse.

Así, para el nuevo estudio, publicado en la revista Marketing Letters, investigadores franceses y estadounidenses recurrieron a la psicología y el posible efecto que llamar al ejercicio por cualquier otro nombre podría tener sobre dietas posteriores.

En esa búsqueda, los investigadores reclutaron primero 56 mujeres adultas y saludables, la mayoría de ellas con sobrepeso. Estas recibieron mapas que detallaban un mismo entrenamiento—una caminata al aire libre de una milla–y se les dijo que iban a pasar la próxima media hora caminando, y después almorzarían.

A la mitad de las mujeres se les dijo que su caminata seria un entrenamiento, y estas estaban animadas al verlo así, monitoreando su esfuerzo todo el tiempo. A las otras mujeres se les dijo que tendrían un paseo der 30 minutos, durante el cual escucharían música con auriculares, evaluando la calidad del sonido, pero mayormente los investigadores querían que ellas disfrutaran.

Cuando las mujeres regresaron de caminar, los investigadores pidieron a cada una calcular lo que caminaron, su estado de ánimo y gasto de calorías.

Aquellas mujeres que habían estado ejercitándose formalmente reportaron sentirse más cansadas y malhumoradas que las otras mujeres, aunque las estimaciones de kilometraje y las calorías gastadas de ambos grupos fueron casi idénticas. Más aun, cuando las mujeres se sentaron para tener un almuerzo de pasta, con agua o refrescos azucarados para tomar, y pudin de chocolate o manzana de postre, las mujeres en el grupo de ejercicio optaron por la soda y el pudin, consumiendo significativamente más calorías que las mujeres que habían pensado que caminaban por placer.

Un experimento de seguimiento por parte de los investigadores, publicado como parte del mismo estudio, refuerza y amplia los descubrimientos. Para esto, los investigadores dirigieron un nuevo grupo de voluntarios–algunos de ellos hombres–a recorrer el mismo circuito de una milla. Una vez más, a la mitad se les dijo que consideraran esta sesión como un entrenamiento. A los otros se les dijo que harían turismo y que debían divertirse. Los dos grupos cubrieron la misma distancia. Pero después, se les permitió llenar una bolsa de chocolates, como agradecimiento, y los voluntarios del grupo que se ejercito tomaron el doble de la cantidad de dulces que los del grupo que se les dijo que hicieran turismo.

Por último, para examinar si los deportistas del mundo real se comportan de manera similar a los de los experimentos artificiales, los investigadores visitaron la línea de meta de una carrera de relevos, donde 231 participantes entre las edades de 16 a 67 años, habían completado vueltas de cinco a 10 kilómetros. Se les preguntó a los corredores si habían disfrutado de la carrera y les ofrecieron la opción de una barra de chocolate o una barra de cereal. En general aquellos corredores que dijeron que su carrera habido sido difícil o insatisfactoria tomaron el chocolate, quienes dijeron que se habían divertido eligieron la opción más saludable.

En conjunto, estos tres experimentos subrayan que la forma en que enmarcamos la actividad física, afecta a la forma en cómo comemos después, dijo Carolina OC Werle, una profesora asociada de marketing en la Escuela de Gestión de Grenoble, Francia, quien dirigió el estudio. El mismo esfuerzo, que se ve como una diversión en lugar de ejercicio, provoca consumir menos de los alimentos altos en calorías, dijo.

Como influyen, fisiológicamente, nuestros sentimientos acerca de la actividad física en la ingesta de alimentos aún no se sabe, dijo, y probablemente sea complejo, envolviendo las hormonas, la genética, el circuito neurológico del apetito, y el proceso de la recompensa. Sin embargo, en los términos más simples, la Dra. Werle dijo, esta nueva información muestra que la mayoría de nosotros requiere una recompensa de algún tipo por ejercitarnos. Esa recompensa puede tomar la forma de un disfrute subjetivo. Si el ejercicio es divertido, no es necesaria una gratificación adicional. Si no, hay pudin de chocolate.

La buena noticia es que nuestras actitudes hacia el ejercicio son maleables. Podemos enmarcar nuestros entrenamientos en diferentes maneras, dijo la Dra. Werle, poniendo énfasis en lo que consideramos la diversión en ello, como escuchando nuestra música favorita o charlando con un amigo durante una caminata en grupo. ¡Excelente!

“Mientras más diversión tengamos, concluyó, menos sentiremos la necesidad de compensar el esfuerzo con comida”.

 

 

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