28/3/2014 Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

Exercising for Healthier Eyes [Ejercitarse para tener una mejor vista]

Viernes 28

La pérdida de la visión relacionada con la edad es común y devastadora. Sin embargo, una nueva investigación sugiera que la actividad física podría proteger nuestros ojos según envejecemos.

Aquí mi resumen:

Han habido muestras de que el ejercicio podría reducir el riesgo de la degeneración macular, lo que ocurre cuando las neuronas en la parte central de la retina se deterioran. Un estudio del 2009 de más de 40,000 corredores de distancia en la edad mediana, encontró que esos que corrían más millas, tenían menos riesgo de desarrollar la enfermedad. Pero el estudio no comparó corredores con no corredores, limitando así su utilidad. Tampoco explicó cómo el ejercicio podría afectar la incidencia de una enfermedad ocular.

Así, más recientemente, investigadores en la Universidad Emory y la Administración de Veteranos del Centro Médico en Decatur, Georgia, tomaron esa interrogante para llevar a cabo un estudio, el cual fue publicado el mes pasado en El Diario de la Neurociencia. Su interés fue motivado en parte por la investigación animal en el Centro Médico en Decatour. Ese trabajo había determinado que el ejercicio incrementa los niveles de las sustancias conocidas como factores de crecimiento en la sangre y cerebro de los animales. Estos factores, especialmente uno llamado factor neurotrofico o BDNF–siglas en inglés–son conocidos como contribuyentes a la salud y el buen estado de las neuronas, y consecuentemente, es pensado, en mejoras en la salud del cerebro y la cognición después del ejercicio regular.

Pero el cerebro no es la única parte del cuerpo que contiene neuronas, como supieron los investigadores detrás del nuevo estudio. La retina también tiene, y otros investigadores se preguntaron si el ejercicio podría aumentar los niveles de BDNF allí, también, afectando potencialmente la salud de la retina y la visión.

Para probar esa posibilidad, los investigadores reunieron ratones saludables de laboratorio. A la mitad de estos se les permitió permanecer sedentarios durante todo el día, mientras que los otros empezaron a correr en pequeñas caminadoras a un ritmo suave durante aproximadamente una hora al día. Dos semanas después, la mitad de los roedores en cada grupo fueron expuestos a una luz brillante durante cuatro horas. Los otros animales permanecieron en jaulas con poca luz. Esta exposición a la luz es un medio ampliamente usado y aceptado en la inducción de degeneración macular en los animales. Obviamente, no imita necesariamente el progreso lento de la enfermedad en humanos. Pero causa una pérdida similar de neuronas en la retina en un periodo de tiempo más corto.

Los roedores retornaron a sus rutinas formales—ejercitándose o no—por otras dos semanas, después de las cuales los científicos midieron el número de neuronas en sus ojos. Los que no se ejercitaron y fueron expuestos a la luz brillante, tenían en el momento una severa degeneración macular. Casi el 75 por ciento de las neuronas en sus retinas que detectaron la luz habían muerto. La visión de dichos animales estaba fallando.

Sin embargo, los ratones que habían hecho ejercicio antes de exponerse a la luz conservaron el doble del número de las neuronas que los animales sedentarios; en adición a esto, esas células respondían mejor a la luz normal que las neuronas sobrevivientes en los ratones que no se ejercitaron. Parece que el ejercicio, había blindado las retinas de los corredores.

Por otra parte, los investigadores hicieron que otros ratones corrieran o se mantuvieran inactivos por dos semanas, y luego midieron los niveles de BDNF en sus ojos y en la sangre. Los corredores tenían mucho más. Es revelador que, cuando los científicos inyectaron a otros ratones con una sustancia química que bloquea la reparación del factor de crecimiento antes de permitir que se ejecuten y exponiéndolos a la luz brillante, sus ojos se deterioraron tanto como en los roedores sedentarios. Cuando los ratones no pudieron procesar el BDNF, el ejercicio no protegió sus ojos.

Tomados en conjunto, estos experimentos sugieren rigorosamente que el ejercicio protege la visión, al menos en ratones, mediante el aumento de la proteína BDNF en la retina, dijo el profesor que dirigió el estudio.

Pero obviamente, los ratones no son personas, por lo que si el ejercicio puede prevenir o mejorar la degeneración macular en los ojos humanos es imposible saberlo en base a los datos que tenemos ahora, dijo la autora principal del estudio. Ella y sus colegas están tratando de encontrar formas de determinar el impacto del ejercicio en los ojos humanos. Pero este tipo de experimentos tomará años para entregar resultados.

Por ahora, dijeron, las personas que se preocupan por su visión, y en especial aquellos con un historial familiar de degeneración de la retina, podrían querer discutir un programa de ejercicios con su doctor. Como posible tratamiento es barato, fácil y seguro.

Los investigadores han estado tratando desde hace algún tiempo de encontrar una manera para remitir externamente factores de crecimiento o medicamentos para los ojos que envejecen, pero los métodos disponibles implican inyecciones en la retina, un proceso complicado, arriesgado y costoso y fundamentalmente censurable.

Sin embargo, parece que pudiéramos tomar en cuenta este otro método: el ejercicio, que es mucho menos costoso y mucho más seguro y agradable que tener una aguja clavada en el ojo.

  

Pili Cuadrado
pilicuadrado6@hotmail.com
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