Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

 

Can Exercise Cause A.L.S.? [¿Puede el ejercicio causar A.L.S.?]

 

La Esclerosis Lateral AmiotróficaALS por sus siglas en inglésha sido noticia en los últimos días debido al reto del cubo de hielo. Esta atención ha revitalizado también,  un largo debate científico acerca de si la participación en deportes o aún en el ejercicio vigoroso, podría de alguna manera contribuir al desarrollo de esta fatal enfermedad neurodegenerativa, una cuestión que dos nuevos importantes estudios intentan responder.

Desde que el gran Lou Gehrig, primera base de los Yankees, murió de ALS en el 1941 con 37 años de edad, muchos americanos han, raramente, conectado la enfermedad con atletas y deportes. En Europa, la posible conexión se ha discutido más ampliamente. En la última década, varios estudios ampliamente publicitados, indicaron que los jugadores profesionales de fútbol italianos, eran desproporcionadamente propensos a la esclerosis, con alrededor de seis veces más incidencia de lo que se habría esperado numéricamente. Los jugadores eran a menudo diagnosticados a sus 30 años; el inicio normal es después de los 60.

Estos hallazgos provocaron algunos estudios epidemiológicos de seguimiento en pacientes en Europa. Para sorpresa y consternación de los investigadores, se encontraron asociaciones débiles pero medibles entre los deportes de contacto y un alto riesgo de ALS. Los datos aun mostraron vínculos entre ser físicamente activo—o sea ejercitarse regularmente—y contraer la enfermedad, elevando la preocupación entre los científicos de que el ejercicio podría de alguna manera inducir a contraer ALS en personas susceptibles, quizás afectando neuronas del cerebro o incrementando el estrés corporal.

Pero estos estudios fueron extremadamente pequeños y tuvieron problemas metodológicos. Así que para determinar mejor el rol que los deportes y el ejercicio podrían desempañar en el riesgo de contraer ALS, los investigadores de toda Europa recientemente combinaron sus esfuerzos en dos grandes nuevos estudios.

El más impresionante de éstos, que se publicó en mayo en Annals of Neurology,  contó con casi dos docenas de investigadores de 5 naciones, quienes desarrollaron un enfoque engañosamente simple pero científicamente riguroso. Ellos pidieron a 652 pacientes con ALS, hablar sobre su vida y actividades e hicieron lo mismo con 1,166 personas con las mismas edades, géneros y nacionalidades. Se llevaron a cabo extensas entrevistas personales con cada voluntario, y se les preguntó cuan activos habían sido en deportes profesionales o de afición, y en sus puestos de trabajo y tiempo libre. También se les preguntó por sus historiales de lesiones y accidentes, incluyendo conmociones cerebrales y otros traumas en la cabeza, como otras lesiones.

Luego compararon las respuestas de las personas con ALS con las de las personas más saludables.

Los resultados deberían tranquilizar a aquellos de nosotros que se ejercitan. Las cifras mostraron que la actividad física, ya sea en el trabajo, en los deportes o durante el ejercicio, no aumentó el riesgo de desarrollar ALS. En cambio, el ejercicio en realidad parecía ofrecer cierta protección contra la enfermedad. Incluso los atletas profesionales no mostraron mayor riesgo, a pesar de que representan un pequeña muestra de los pacientes, con lo cual no se pueden sacar conclusiones definitivas, dijeron los investigadores.

Un aspecto de la vida de las personas que aumentó significativamente el riesgo de desarrollar ALS, una historia de múltiples golpes en la cabeza. Los hombres y las mujeres que habían sufrido al menos dos conmociones cerebrales u otras lesiones graves en la cabeza eran mucho más propensos que otras personas, incluyendo a los atletas que nunca se lesionaron, para desarrollar ALS.

Estos resultados coinciden estrechamente con las del otro nuevo estudio, un artículo de revisión publicado en julio en la revista Europen Journal of Epidemiology, que reunió datos de 50 años de valor de estudios epidemiológicos relacionados con el riesgo de ALS (incluyendo el otro nuevo estudio) y burlaban los efectos de la actividad física. La mayoría de los estudios fueron de alcance limitado, pero estos amplificaron la validez de uno con el otro cuando fueron combinados, pensaron los investigadores.

Su conclusión fue que “en la población en general, la actividad física no es un factor de riesgo para contraer ALS,” dijo el Dr. Benoit Marín, un neuroepidemólogo en el French Institute of Health and Medical Research en París, quien supervisó la nueva revisión.

Pero como el Dr. Marín también señaló, los estudios que se incluyeron fueron todos asociativos, significando que no pueden establecer la causa y el efecto. El ejercicio y un riesgo reducido de ALS podrían estar relacionados con otros factores de estilo de vida, como una dieta saludable, y no entre sí.

Los nuevos estudios tampoco pueden disipar las persistentes y preocupantes preguntas sobre los efectos de las lesiones en la cabeza de los deportes de contacto.

“No consideraría este asunto resuelto”, dijo Ettore Beghi, un neurocientífico en Milán, y autor principal del estudio publicado en Mayo en la revista Annals of Neurology.

En Estados Unidos, unos pocos investigadores han empezado a ver el fútbol y el riesgo de ALS, una investigación preocupante, dijo el Dr. Beghi, dada la evidencia de que el traumatismo craneal al jugar fútbol puede contribuir a las enfermedades neurodegenerativas. Pero hasta la fecha, estos datos han sido inconclusos.

Por ahora, él y otros científicos, continúan estudiando jugadores de fútbol italianos, así como atletas en otros deportes como el rugby, el cual por alguna razón, no confiere ningún aumento en el riesgo de ALS, aunque es un deporte de considerable contacto. Este tipo de investigación puede en última instancia, “arrojar algo de luz sobre los mecanismos subyacentes de la enfermedad que, todavía son poco entendidos, dijo el Dr. Beghi.

El mayor obstáculo para el avance de la investigación, añadió, es la falta de financiamiento, una situación que puede mejorar con todos esos retos del hielo.

 

Pili Cuadrado
pilicuadrado6@hotmail.com
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