Mi Selección de la Semana en Fitness y Salud

Fitness y Salud Sé que tienes una agenda muy ocupada, pero quieres mantenerte al día con las últimas noticias e investigaciones sobre fitness y salud. Por eso, cada semana te informo sobre un artículo reciente que he leído. El artículo de esta semana es:

How Our Arms Help Us Run [Como Nuestros Brazos Nos Ayudan a Correr]

Aquí mi resumen:

De acuerdo a un nuevo estudio de la biomecánica de la parte superior del cuerpo, la forma en como mantenemos nuestros brazos nos afecta en como corremos, aunque probablemente no en maneras que muchos de nosotros esperábamos. El movimiento ideal de los brazos puede ser el que de por sí ya estés usando, concluye el estudio.

La carrera de distancia es, claro está, fisiológicamente costosa, significando que esta requiere de grandes gastos de energía. Casi cada aspecto de la actividad agrega más a ese gasto de energía, como por ejemplo mantener tu cuerpo derecho y balanceando primero una pierna y luego la otra hacia adelante y en dirección el piso.

Pero los científicos y algunos entrenadores de carreras, han especulado que el movimiento de tus brazos, aunque requiere de energía, reduce el costo metabólico de correr, ayudando a balancear el movimiento del cuerpo incrementando la propulsión, o quizás, proporcionando un poco de rebote, ayudándonos a levantarnos del piso con cada zancada. En esta teoría, balancear los brazos hace que correr sea más fácil.

Sin embargo, esa idea por lógica que parezca no ha sido probada. Así que para un nuevo estudio publicado la pasada semana en el Journal of Experimental Biology, los investigadores en la Universidad de Colorado en Boulder,  invitaron a 13 corredores experimentados al laboratorio de locomoción para el experimento.

Durante su primera sesión, los corredores utilizaron máscaras para dar seguimiento a la cantidad de oxígeno que entró y la cantidad de dióxido de carbono que salió. Esas medidas establecen el uso de energía. Los corredores se mantuvieron quietos por siete minutos hasta que los científicos determinaran sus números de referencia.

Después, estos corrieron en caminadoras a un ritmo cómodo, mientras mantenían sus brazos normales o en una de tres posturas cada vez más poco convencionales. En una de las posturas, ellos mantenía sus brazos sueltos por detrás de su espalda, en otra, sus brazos estaban cruzados en el pecho, y en la última, estos mantuvieron sus manos y dedos entrelazados detrás de su cabeza. En cada caso los voluntarios corrieron por siete minutos, con un período de descanso entre cada carrera. Su respiración fue monitoreada todo el tiempo.

En otra separada visita al laboratorio, los corredores usaron marcadores en sus hombros, tronco y piernas, y repitieron las cuatro variaciones en las posiciones de sus brazos, según los investigadores los filmaron con cámaras tridimensionales de captura de movimiento.

Los resultados mostraron, como lo habían esperado los científicos, que los voluntarios usaron la menor energía y fueron más eficientes cuando ellos corrieron normalmente–sus brazos balanceándose a los lados. Con cada cambio en la posición de su brazo, su eficiencia bajó. Manteniendo sus brazos detrás de sus espaldas requirió un 3 por ciento más de energía que corriendo normalmente; cruzándolos en sus pechos requirió un 9 por ciento más; y dejarlos en sus cabezas demandó un 13 por ciento más de energía.

Las grabaciones que capturaron el movimiento, establecieron el porqué las posiciones extrañas  de los brazos fueron tan ineficientes. Cuando los corredores no mecieron sus brazos, las medidas biomecánicas mostraron que  ellos no pudieron contrarrestar fácilmente el movimiento pendular de sus piernas. La parte superior de sus cuerpos comenzaron a oscilar. Estos se tambalearon, incrementando sus movimientos corporales y gasto de energía. El empuje de los corredores no cambió cuando estos no usaron sus brazos, debilitando la idea de que el balanceo de los brazos produce un rebote.

Esencialmente, los científicos encontraron que los brazos fueron un buen accesorio para los corredores.

“Un balanceo normal de brazos es energéticamente una manera mucho más eficiente de contrarrestar el movimiento de las piernas, que usando los músculos en el torso, dijo Christopher Arellano, un estudiante de doctorado del National Institutes of Health en Brown University, quien dirigió el estudio.

Esa conclusión, aunque predecible, necesitaba ser probada, dijo Rodger Kram, un profesor de psicología integradora en la Universidad de Colorado, y el autor sénior del estudio. “Obviamente, no es que nadie correría con sus manos en la cabeza, dijo este, pero nosotros queríamos ver qué pasaría si estos lo hubieran hecho. La respuesta es que cada paso se vuelve más agotador.

Al mismo tiempo, los resultados del estudio ofrecen un sorprendente aliento a aquellos para los que el balanceo de sus brazos pudiera ser distintivo.

Hubo una tremenda variación en el balanceo normal de los brazos de los voluntarios, dijo el Dr. Arellano. Todos doblaban sus codos, pero aparte de eso, algunos estaban rígidos o con movimientos robóticos, otros muy desiguales. La mayoría pero no todos, cruzaron sus manos ligeramente en frente de su pecho con cada balanceo. Los investigadores concluyeron que la eficiencia fue grandemente afectada por esas diferencias.

“Estas son buenas noticias”, dijo el Dr. Kram. “Ha habido una moda de decirle a los corredores que ellos tienen que mantener sus brazos de esta manera o la otra, y no cruzarlos en frente de su pecho.

Pero los hallazgos del estudio, enfatizan que no hay una manera ideal de balancear los brazos, dijo él, si los balanceas. “La mayoría de la gente, dijo, elegirá el balanceo de brazos que sea el más eficiente para ellos”

 

Pili Cuadrado
pilicuadrado6@hotmail.com
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